Por: Ana Valerie Mandri Rohen, Fundadora y CEO de Zamia Media

Trabajar en una organización ambiental no es fácil. Enfrente de ti tienes un muro, una pared monumental, con cifras alarmantes, metas inalcanzables, una cuenta regresiva que muestra poco tiempo; todo esto envuelto por una membrana de corrupción y, por si fuera poco, reforzado por un consumismo imparable del que muchas veces también somos cómplices.

Quieres derribar ese muro; sabes que sin él habrá un mundo más justo, con personas y ecosistemas más fuertes y sanos. Buscas alguna herramienta, pero no encuentras. Quizás sea mejor escalarlo, quizás en el camino encuentres alguna grieta, pero tampoco tienes cuerdas. Empiezas a subir y te caes, y ése es el primero de muchos descalabros.

De pronto te das cuenta que a lado hay otra persona, pero ella, a diferencia de ti, tiene un altavoz, y empieza a llamar a otros, y en pocos minutos, hay más personas que también están viendo el muro, analizando sus debilidades e imaginando estrategias para derribarlo. Ahora no estás sola o solo. Puedes unirte a un grupo, con diversas personas, cada una con distintas capacidades y herramientas, pero con un mismo fin. Y entonces, el muro ya no se ve tan grande.

Así, como tú, habemos muchos que estamos intentando trabajar por un mundo más justo y sostenible. A veces nos sentimos abrumados por el tamaño de los desafíos que enfrentamos, pero todos los días me doy cuenta de dos cosas: 1) El poder que tiene un altavoz, es decir, el poder que tiene la comunicación, y 2) que cuando te unes con las personas correctas, es más fácil encontrar soluciones a los problemas más retadores.

Desde hace ya cinco años, pertenezco la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza  (UICN), la organización dedicada a la conservación del medio ambiente más antigua y grande del mundo. Soy parte de la Comisión de Comunicación y Educación (CEC) y dono tiempo como voluntaria y trabajo con personas de todo el mundo, impulsando soluciones sostenibles a través de la comunicación, el aprendizaje y el conocimiento. Para mí, la UICN y la CEC en particular, son ese altavoz que permite llamar la atención de las personas correctas, y trabajar con los más de 17000 voluntarios que pertenecen a las distintas comisiones de la Unión.

Con distintas capacidades y diversos conocimientos, la UICN se ha vuelto ese grupo de amigos, colegas, con los que unimos fuerzas para crear un mundo más sostenible. Nos organizamos para crear estrategias, hacer propuestas, presionar a gobiernos y hasta crear movimientos. Por ejemplo, con ellos creamos el movimiento #NaturalezaParaTodos, un movimiento mundial para inspirar amor por la naturaleza. La idea central de este movimiento es muy sencilla: cuanta más gente experimente la naturaleza y comparta su amor por ella, mayor será el apoyo y las acciones para conservarla.

#NaturalezaParaTodos busca unir las voces de las miles, millones de personas que trabajan en favor del medio ambiente, y que esas voces inspiren a más personas a conectar con la naturaleza y a re-imaginar la manera en la que nos relacionamos con ella.

El movimiento empezó hace ya 5 años, y el día de hoy cuenta con 464 organizaciones socias, de 79 países. Se alcanzaron 100 estudios de casos, y se han generado cientos de videos personales e historias que muestran cómo las personas en todo el mundo están respondiendo a los desafíos asociados con la conservación de la naturaleza, el desarrollo sostenible y el bienestar humano.

Si una persona hubiera querido hacer esto, hubiera sido imposible, pero cuando las personas correctas se unen, el muro ya no se ve tan grande.

Cada una de estas historias de amor por la naturaleza, inspiran a más personas en el mundo y juntos vamos alcanzando las metas que al principio parecen inalcanzables.

Como todo movimiento, ha evolucionado, y recientemente sus socios han empezado a compartir herramientas que pueden servirle a alguien más. Ahora, en la página web, podemos encontrar una zona de descubrimiento (The Discovery Zone), en donde cualquier persona puede tener acceso a herramientas, cursos y materiales didácticos.

Hasta ahora hay más de 400 recursos en 15 idiomas y todos los días se suma algo nuevo. Algún cómic para apoyar la educación, un cuento, un libro para colorear, un marco de gobernanza, una fuente de financiamiento, una canción, un libro gratuito para descargar, cursos, seminarios, eventos y más.

Uno de mis recursos favoritos es uno en el que me he involucrado personalmente junto con más de 30 voluntarios de la CEC en el mundo. Se trata de un curso para los ambientalistas que nos enseñe cómo contar nuestra historia, cómo grabarla y editarla con un celular y cómo distribuirla para llegar a nuestra audiencia deseada. En este andar, nos hemos dado cuenta, que a pesar de trabajar en cosas maravillosas y en proyectos increíbles, muchos de nosotros no somos buenos contando nuestra historia. A veces somos muy técnicos, a veces nos es difícil explicar un solo mensaje y a veces simplemente nos da pena aparecer en un video y cuando nos grabamos, solo nuestra familia lo ve. Así que este curso, completamente en línea, gratuito y protagonizado por personas reales, con proyectos reales, nos enseña lo fácil que puede ser y lo poderoso que es, tener un buen video que comparta nuestra historia y que nos ayude a conseguir recursos, a compartir conocimiento o simplemente a motivar a más personas a unirse a nuestra causa.

La herramienta de creación de historias de naturaleza (The Nature Storybook Toolkit) será sin duda una forma en que los ambientalistas de todo el mundo puedan contar su historia y, por qué no, poder tener, un millón de historias llegando a millones de personas que vayan creando una cultura de cuidado y conservación hacia la naturaleza que tanto necesitamos. Es ese cambio cultural el que logrará realmente enfrentar y derribar ese gran muro que representa la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la corrupción, el consumismo y más. A finales de junio, el curso estará disponible en español, francés e inglés en la zona de descubrimiento de la #NaturalezaParaTodos.

Cuando hablamos de las personas correctas, no debemos olvidarnos de los jóvenes y me llena de alegría ser testigo de cómo la UICN se ha organizado para no sólo voltear a ver a los jóvenes, sino volverlos protagonistas del movimiento de conservación. En abril del 2021, se llevó a cabo La Cumbre Mundial de la Juventud. En un principio la Cumbre se celebraría presencialmente en Marsella, Francia, pero llegó COVID y aunque se pensaba que se cancelaría debido a la pandemia, a los jóvenes nadie los para, y el evento evolucionó para convertirse en una versión en línea. Lo que parecía una desilución, se convirtió en una oportunidad, que terminó reuniendo a más de 15 mil jóvenes de 170 países compartiendo experiencias, proponiendo soluciones y generando propuestas y acciones concretas para asegurar la conservación y la restauración de nuestro planeta.

Si pensabas que estás solo enfrente del muro, mira a tu alrededor, y ahora te acompañan más de 15 mil jóvenes activos, inteligentes e innovadores. El muro ya no se ve tan grande, de hecho, empieza a tener grietas que lo debilitan y eso nos llena a todos de esperanza.

Llevo ya casi 20 años trabajando en temas ambientales, y en ocasiones me siento sobrepasada y cansada, pero también desde hace ya varios años, he decido tomar un altavoz y buscar y juntarme con las personas correctas, aquellas que me contagian de entusiasmo, que me comparten conocimientos y sabiduría, que me escuchan y que también aprenden de mis aciertos y fracasos.

Porque igual de importante que la ciencia que respalda nuestras acciones y las metodologías rigurosas de nuestros procesos, está la comunidad con la que podemos re-imaginar y construir un mundo distinto. Igual de importante que las acciones que llevamos a cabo, está el poder comunicar asertivamente lo que hacemos y poder inspirar y provocar que el mundo entero re-imagine nuestro estilo de vida, haga un alto y se de cuenta que ese muro existe y que entre todos tenemos el poder y el deber de derribarlo.

Ana también es vicepresidenta regional de la Comisión de Educación y Comunicación de la UICN y consejera de varias organizaciones que apoyan la seguridad alimentaria, el acceso a la educación, la equidad de género y el acceso a agua potable. Es miembro de WeAmerica, un programa de emprendimiento social y cofundadora de MAM, una plataforma en línea que apoya iniciativas femeninas en América Latina.

Ana tiene una maestría en Biodiversidad, Conservación y Gestión de la Universidad de Oxford y una licenciatura en Marketing del Tecnológico de Monterrey.

Si quieres leer más artículos como el que acabas de leer, te invitamos a suscribirte a nuestro boletín

Select list(s) to subscribe to


By submitting this form, you are consenting to receive marketing emails from: CEDO Intercultural, PO Box 44208, Tucson, AZ, 85733, http://www.cedointercultural.org. You can revoke your consent to receive emails at any time by using the SafeUnsubscribe® link, found at the bottom of every email. Emails are serviced by Constant Contact