Por: Antonia Andúgar Miñarro, Commission for Environmental Cooperation (CEC)
Introducción
Las políticas y programas sobre la PDA están ganando fuerza en toda América del Norte a medida que se tiene más conciencia de esta problemática. Todos los productos alimenticios no consumidos suponen no sólo un gran costo medioambiental y socioeconómico, sino también una enorme oportunidad. Emprender acciones encaminadas a prevenir la PDA ofrece un singular “beneficio triple”: ganancias económicas, mitigación de los efectos negativos en el medio ambiente y una mejor calidad de vida para las personas que actualmente carecen de alimentos suficientes.
Un enfoque tri-nacional para responder a una prioridad tri-nacional
Los resultados obtenidos inicialmente en virtud de la Iniciativa de América del Norte para la reducción y recuperación de residuos alimentarios de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) establecida en el marco del Plan Operativo 2015-2016 en atención a las áreas prioritarias “economía verde/crecimiento verde y ”cambio climático”1 lanzaron el trabajo tri-nacional en este ámbito. La CCA profundizó la investigación de las causas principales de generación de la PDA a lo largo de lacadena de abasto alimentaria, y avanzó propuestas para estrategias globales para abordar su reducción en combinación con la recuperación y el rescate de alimentos. Dos informes fundacionales, uno sobre los residuos orgánicos2 y otro sobre la PDA3, sentaron las bases para una comprensión global y la cooperación regional.
Es por tanto en este marco conceptual que la CCA ha realizado diversos estudios y publicado varias herramientas y recursos que ofrecen un apoyo a organizaciones, instituciones, compañías e incluso a los ciudadanos/hogares para comprender mejor la envergadura de la PDA. Este trabajo de análisis ha permitido a la CCA situar la identificación de oportunidades en el centro de sus recomendaciones para la adopción de acciones por parte de los sectores industrial, comercial e institucional (ICI), así como de gobiernos y organizaciones no gubernamentales (ONG) en los tres países. Esto se traduce en que, a fin de reducir y prevenir con éxito la PDA, la CCA ha prestado especial atención a la cuantificación de la misma, ya que medirla permite determinar el alcance del problema e identificar los puntos críticos que deben atenderse con mayor premura, además de facilitar el seguimiento de avances en el tiempo. En definitiva, lo que se mide es susceptible de someterse a una gestión apropiada.
Es interesante destacar que se registran diferencias entre los tres países (así como en el interior de cada nación) en cuanto a la estructura de sus cadenas de abasto alimentarias. Estas diferencias incluyen la naturaleza de la PDA generada, las compañías que operan en cada país, y los marcos normativos y de políticas en los que éstas operan. Por ejemplo, en comparación con México, tanto Canadá como Estados Unidos registran una mayor PDA en las etapas de consumo, por lo que en ambos casos resulta relativamente más importante centrar el foco de atención del combate de la PDA en dichas etapas. En México, en cambio, las rutas informales de eliminación o disposición final de los desechos alimentarios tienen mayor presencia que en los otros dos países, y por ello demandan especial atención en ese contexto. Asimismo, los tipos de alimentos cultivados y elaborados en las tres naciones difieren en forma sustancial, y algo similar ocurre en cuanto al grado de avance de cada nación en la formulación de su metodología para registrar y dar seguimiento a la consecución del Objetivo 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con todo, las similitudes son suficientes para ameritar la elaboración de una sola guía práctica, de utilidad para orientar con información relevante y pertinente a empresas, gobiernos y organizaciones en toda América del Norte.
La guía comprende un plan que describe paso a paso la forma en que empresas y gobiernos pueden poner en marcha el proceso para medir la PDA. En ella se abordan los siguientes temas:
- Por qué cuantificar la pérdida y el desperdicio de alimentos.
- Justificación financiera y ambiental: cómo determinar la viabilidad de las iniciativas de medición y reducción de la PDA.
- Superación de barreras y obstáculos comunes.
- Rastreo de las causas de la pérdida y el desperdicio de alimentos.
- Conversión de indicadores para medir otros efectos de índole económica, medioambiental y social.
- Selección de un método de medición.
En conjunto, ambos documentos ofrecen una estrategia coherente para afrontar desafíos comunes y atender la problemática de la PDA mediante la cooperación trilateral, pero también son lo suficientemente flexibles para adaptarse a los contextos específicos de cada país. El propósito, en ambos casos, es servir a gobiernos, el sector alimentario, empresas, instituciones y organizaciones sin fines de lucro en los tres países que buscan un mejor conocimiento sobre la pérdida y el desperdicio de alimentos y su medición en cada etapa de la cadena de abasto alimentaria, con el objetivo común de prevenir y reducir los desechos de alimentos.
La acogida de esta guía y la relevancia de sus recomendaciones ha propiciado su aplicación y validación de su contenido, para lo que la CCA cuenta con la valiosa participación de colaboradores como CEDO y otras importantes organizaciones y compañías de la cadena de abasto alimentaria representativos de diversos eslabones de la misma en los tres países.
Conclusión
Los proyectos de la CCA han puesto de relieve los desafíos similares que empresas, ONG y gobiernos de México, Canadá y Estados Unidos al enfrentarse lucha contra la PDA, entre los que se incluyen la determinación de la metodología adecuada para cuantificar la PDA; el uso de la información recabada para estimar los efectos asociados con la PDA, y la elección de parámetros de medición e indicadores clave de desempeño que permitan dar seguimiento a los avances a lo largo del tiempo. Estos desafíos no son exclusivos de la región, y si bien muchos de los ejemplos de buenas prácticas incluidas en el informe provienen de América del Norte, lo cierto es que los esfuerzos para lograr avances en la cuantificación de la PDA y sus efectos tienen un carácter realmente internacional.
En definitiva, aumentar la sensibilización de la cadena de abasto alimentaria en particular y de la sociedad en su conjunto, y promover un cambio de paradigma, comienza por medir la PDA. Este paso es el primero de la marcha que todos, desde el productor hasta el consumidor, debemos emprender para atajar un problema que tiene un gran componente decisional y pasa por introducir cambios en nuestro comportamiento: desperdiciar es tirar alimentos destinados al consumo humano para cuya producción, transporte y preparación se han utilizado multitud de recursos que son también desperdiciados.
Una cuestión de eficiencia financiera que es a su vez una cuestión medioambiental y ha llegado a ser un dilema de naturaleza ética. La CCA confía en que este material disponible para la sociedad de América del Norte empodere a los actores de la región para ser parte de la solución al problema de PDA y que contribuya a fortalecer la visión de comunidades prósperas y ecosistemas resilientes que comparte con CEDO.

